Ramón Tocuyo: Origen y Esencia de la Sociedad Humana desde la Perspectiva del Trabajo

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Ramón Tocuyo: Origen y Esencia de la Sociedad Humana desde la Perspectiva del Trabajo

Mensaje  olarplus el Miér 05 Dic 2012, 8:21 pm

República Bolivariana de Venezuela
Universidad Bolivariana de Trabajadores “Jesús Rivero”
Centro de Formación Ferrominera Orinoco-Incanal
Unidad de Formación Puerto Ordaz

Origen y Esencia de la Sociedad Humana desde la Perspectiva del Trabajo.

Por: Ramón E. Tocuyo V.
A modo de introducción:
El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.

Desde esta perspectiva, el trabajo no solo le garantizó al hombre su existencia material y vital, sino también el modo de como lograrlo y, a partir de este descubrimiento, iniciar su tránsito y transformación definitiva de primate antropomorfo en el pitecántropos erectos, bípedo y, luego en el homo sapiens que todos conocemos en la actualidad. Dadas esas condiciones especiales y características fundamentales, claramente diferenciadas entre la especie animal y la humana, -estos últimos programados genéticamente con una eficiente capacidad de adaptación al medio geográfico-, el hombre que evolucionó de aquel tipo particular de mono, alcanzó rápidamente su carácter social y humano en la medida que fue logrando un relacionamiento inicial con otros seres de su misma especie, para asegurar un estado de convivencia y sobrevivencia entre ellos. En ese sentido, se abandonó del carácter aleatorio, vagabundo, nómada y errante que lo impulsaba, por otro más evolucionado, complejo y racional que lo hizo sedentario y gregario.
Pero su independencia definitiva de aquel estado animal devino en la capacidad creadora y pensante que le precedió. Es decir, que la sociedad y el trabajo que conocemos hoy no tuvieron un desarrollo ni evolucionaron por separados, por el contrario, son el resultado de un parto gemelo, ambas están adheridas al mismo cordón umbilical de la historia humana.
En ese mismo orden de ideas, se puede afirmar que, la naturaleza humana esta vinculada al trabajo como medio y fin en la satisfacción de las necesidades básicas elementales, como medio de producción de riquezas y, como base material de la sociedad. Su impulso creador es el resultado de las relaciones sociales de producción que se establecen entre los hombres. Las necesidades motorizan el pensamiento creador y la racionalidad, como producto esencial de la evolución hacia estadios superiores del desarrollo humano social.
Los cambios anatómicos, morfológicos y fisiológicos que experimentó el primate inicial para garantizarse su sobrevivencia y con ella la construcción de la sociedad humana, no hubiesen sido posibles de haberse mantenido éste en su estado salvajista. Por supuesto, nunca hubiese habido evolución de la vida y las especies ya habrían desaparecidos… En ese estado de salvajismo, la competencia por la sobrevivencia y la vida de los más aptos se hacia cada vez mas difícil y peligrosa. El animal bípedo debía enfrentarse no solo al peligro de las fieras hambrientas sino también, a las inclemencias del clima y del inhóspito relieve. La lucha por conseguir los bienes de subsistencia era la lucha contra sus competidores más feroces y poderosos, los grandes depredadores de reino animal, bestias letales, animales que consumían los mismos frutos y raíces que estos degustaban pero que, paradójicamente, ellos mismos formaban parte de su dieta gastronómica. Fue gracias al desarrollo del conocimiento, de su capacidad creadora, inventiva, de su necesidad de sobrevivencia y de sus habilidades bio-psico-sociales, lo que les permitió obtener los alimentos por sus propios medios sin tener que enfrentarse a sus naturales depredadores más inmediatos. Y la manera más ingeniosa de hacerlo fue transformando la naturaleza por medio de una actividad que combinó la destreza manual y la habilidad intelectual (el trabajo), para obtener de ella los bienes que le garantizaran su subsistencia.
En la etapa más álgida y crucial de la transición humano-societal, se pueden identificar dos acontecimientos fundamentales de ese hecho histórico. El primero es: el paso de lo individual (etapa de recolección de alimentos por medio de extensión de las extremidades superiores e inferiores apoyadas en la motricidad manual), a lo colectivo (etapa de producción de alimentos a través del trabajo, con la introducción y uso de herramientas fabricadas a partir de la fuerza creadora de la mente). El segundo es: que a partir de lo colectivo, el trabajo asume ahora diversas formas de satisfacciones de necesidades, dando lugar a desviaciones que encuentran su asidero en la naturaleza y características que, sobre la propiedad de los medios de producción tienen los hombres y por los cuales son divididos en clase antagónicas. Y nace así la génesis de lucha de las clases por el control de los MP que surgen en la dialéctica del proceso social del trabajo.
En la actualidad, la lucha fratricida que hoy libran y enfrentan a los hombres, no es la lucha inicial contra las antiguas fuerzas de las fieras y las bestias salvajes, es contra el alienante y esclavista modelo económico-social que ha construido el mismo hombre para el dominio de sus semejantes.
En esencia, el origen de la sociedad humana se erige sobre la producción y reproducción de la vida material, base de su existencia, que es el fundamento y contínuum de la vida social, (el trabajo). Y su esencia espiritual es el desarrollo histórico de sus leyes objetivas, es decir, leyes que operan al margen de la voluntad o conciencia de los hombres… ¡No es la conciencia la que determina el ser social, sino viceversa, es decir, el ser social determina su conciencia!... con esta frase Marx enfatizaba el carácter materialista de la historia de las sociedades y de su teoría critica revolucionaria. El Materialismo Histórico.

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Excelente disertación del camarada Tocuyo, donde hace un repaso desde que el hombre fue sufriendo un proceso de transformación de mono en hombre, hasta el proceso de conformación de la sociedad,producto de la evolución del trabajo.

Mensaje  jesuspino el Lun 17 Dic 2012, 1:46 pm

olarplus escribió: República Bolivariana de Venezuela
Universidad Bolivariana de Trabajadores “Jesús Rivero”
Centro de Formación Ferrominera Orinoco-Incanal
Unidad de Formación Puerto Ordaz

Origen y Esencia de la Sociedad Humana desde la Perspectiva del Trabajo.

Por: Ramón E. Tocuyo V.
A modo de introducción:
El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.

Desde esta perspectiva, el trabajo no solo le garantizó al hombre su existencia material y vital, sino también el modo de como lograrlo y, a partir de este descubrimiento, iniciar su tránsito y transformación definitiva de primate antropomorfo en el pitecántropos erectos, bípedo y, luego en el homo sapiens que todos conocemos en la actualidad. Dadas esas condiciones especiales y características fundamentales, claramente diferenciadas entre la especie animal y la humana, -estos últimos programados genéticamente con una eficiente capacidad de adaptación al medio geográfico-, el hombre que evolucionó de aquel tipo particular de mono, alcanzó rápidamente su carácter social y humano en la medida que fue logrando un relacionamiento inicial con otros seres de su misma especie, para asegurar un estado de convivencia y sobrevivencia entre ellos. En ese sentido, se abandonó del carácter aleatorio, vagabundo, nómada y errante que lo impulsaba, por otro más evolucionado, complejo y racional que lo hizo sedentario y gregario.
Pero su independencia definitiva de aquel estado animal devino en la capacidad creadora y pensante que le precedió. Es decir, que la sociedad y el trabajo que conocemos hoy no tuvieron un desarrollo ni evolucionaron por separados, por el contrario, son el resultado de un parto gemelo, ambas están adheridas al mismo cordón umbilical de la historia humana.
En ese mismo orden de ideas, se puede afirmar que, la naturaleza humana esta vinculada al trabajo como medio y fin en la satisfacción de las necesidades básicas elementales, como medio de producción de riquezas y, como base material de la sociedad. Su impulso creador es el resultado de las relaciones sociales de producción que se establecen entre los hombres. Las necesidades motorizan el pensamiento creador y la racionalidad, como producto esencial de la evolución hacia estadios superiores del desarrollo humano social.
Los cambios anatómicos, morfológicos y fisiológicos que experimentó el primate inicial para garantizarse su sobrevivencia y con ella la construcción de la sociedad humana, no hubiesen sido posibles de haberse mantenido éste en su estado salvajista. Por supuesto, nunca hubiese habido evolución de la vida y las especies ya habrían desaparecidos… En ese estado de salvajismo, la competencia por la sobrevivencia y la vida de los más aptos se hacia cada vez mas difícil y peligrosa. El animal bípedo debía enfrentarse no solo al peligro de las fieras hambrientas sino también, a las inclemencias del clima y del inhóspito relieve. La lucha por conseguir los bienes de subsistencia era la lucha contra sus competidores más feroces y poderosos, los grandes depredadores de reino animal, bestias letales, animales que consumían los mismos frutos y raíces que estos degustaban pero que, paradójicamente, ellos mismos formaban parte de su dieta gastronómica. Fue gracias al desarrollo del conocimiento, de su capacidad creadora, inventiva, de su necesidad de sobrevivencia y de sus habilidades bio-psico-sociales, lo que les permitió obtener los alimentos por sus propios medios sin tener que enfrentarse a sus naturales depredadores más inmediatos. Y la manera más ingeniosa de hacerlo fue transformando la naturaleza por medio de una actividad que combinó la destreza manual y la habilidad intelectual (el trabajo), para obtener de ella los bienes que le garantizaran su subsistencia.
En la etapa más álgida y crucial de la transición humano-societal, se pueden identificar dos acontecimientos fundamentales de ese hecho histórico. El primero es: el paso de lo individual (etapa de recolección de alimentos por medio de extensión de las extremidades superiores e inferiores apoyadas en la motricidad manual), a lo colectivo (etapa de producción de alimentos a través del trabajo, con la introducción y uso de herramientas fabricadas a partir de la fuerza creadora de la mente). El segundo es: que a partir de lo colectivo, el trabajo asume ahora diversas formas de satisfacciones de necesidades, dando lugar a desviaciones que encuentran su asidero en la naturaleza y características que, sobre la propiedad de los medios de producción tienen los hombres y por los cuales son divididos en clase antagónicas. Y nace así la génesis de lucha de las clases por el control de los MP que surgen en la dialéctica del proceso social del trabajo.
En la actualidad, la lucha fratricida que hoy libran y enfrentan a los hombres, no es la lucha inicial contra las antiguas fuerzas de las fieras y las bestias salvajes, es contra el alienante y esclavista modelo económico-social que ha construido el mismo hombre para el dominio de sus semejantes.
En esencia, el origen de la sociedad humana se erige sobre la producción y reproducción de la vida material, base de su existencia, que es el fundamento y contínuum de la vida social, (el trabajo). Y su esencia espiritual es el desarrollo histórico de sus leyes objetivas, es decir, leyes que operan al margen de la voluntad o conciencia de los hombres… ¡No es la conciencia la que determina el ser social, sino viceversa, es decir, el ser social determina su conciencia!... con esta frase Marx enfatizaba el carácter materialista de la historia de las sociedades y de su teoría critica revolucionaria. El Materialismo Histórico.

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